Mostrando entradas con la etiqueta Homenajes. Pintores cordobeses.. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Homenajes. Pintores cordobeses.. Mostrar todas las entradas

martes, 12 de mayo de 2020

Pintor de sombras




La Cordobesa, el anís que iconizó la belleza española
 Julio Romero de Torres. La Cordobesa.

                                        

                                               "Murió en Mayo, flotaban en la fuente los últimos azahares..."
                                                                                Pablo García Baena



La Córdoba que te poseyó

con única brisa

de paloma sobre los caños

en fuente cristalina. 



El acervo lento del azahar sobre la reja

enerva un tímido adagio de miradas.

Errático por callejas y rincones

tras unos ojos lueñes, de Axerquía,


que el Potro conoce y calla. 


Años de atrevida juventud.

Buscadme en la pena blanca

de cante, vino y baile!


Solo entre la multitud que mira el río

y bosteza. Sufre, llora en silencio


su libertad perdida.



Frágil sombra de misterio sueña en la Ribera

aggiornada luz, simbólica paleta,

eros y tánatos, mito y verdad.

El alma entregada si oscura llama prende,

paraíso o tiniebla sean 

ojos raciales de mujer cordobesa.

Revivir apasionado en los claroscuros de Córdoba.


                                                                                           (2020) 






lunes, 5 de noviembre de 2018

Carrying y Las heridas salvajes, de Pepe Espaliu.

 


¿Conoces esa historia
de quien cayó de sus propias manos en un sueño
porque alguien invirtió los cristales del mundo,
y de esa manera extravió su nombre?
Así de vacío en vacío,
pegando el eco de su voz en las paredes,
se hizo más y más pequeño,
imagen casi borrada de sí mismo.
Tu mundo es la invención de algún fracaso.
Comprobarás que tras el todo
hay un vacío oscuro
y que al caer
vas más lejos, pero pierdes
lo ganado.
                
                      ( Poema original de Pepe Espaliu)
















Cambió el travelling
en silla de ruedas
por el carrying y las raíces muletas.
Raíces de sólida fraternidad.




Salvajes heridas de luz oscura cicatriza su pintura.
Las heridas cicatrices.
Iluminada obra vital de Pepe Espaliu.














*Fotos en el Centro de Arte Pepe Espaliu. Córdoba.

viernes, 9 de mayo de 2014

La Venus de la poesía (Julio Romero de Torres)


















Vino primero impura. La mantilla era atavismo, un atavismo bordado con adjetivos que dejaban entrever los pronombres. Turbios adverbios animados del deseo.
Vino primero pura, llegó y rasgó tu piel a besos. Era una pasión aliñada de libertad. Como si dejas caer las cartas sobre la mesa y éstas encienden la memoria de toda una tribu. Las infancias, crueles bajo el pálido encerado que embota los oídos o enciende los labios. Yo era otro en un desierto.
Su cuerpo ilumina tanto como nubla los sentidos. Levita en un lecho gris perla, granate y dorado. Es la alquimia carnal de la poesía. Granate de una rosa abierta en el granate mineral de una herida. De unos versos apenas intuidos. O una firmeza del pintor.
Recoge su tocado cordobés. En el arco de los brazos unos ojos invisibles; en el tacto de sus manos la provocación cincelada y sensual. Las rodillas sostienen el bordado misterio de su desnudez. Eros y Tanatos en la estanza dorada del claroscuro. Varias mujeres en un solo retrato.
Como una diosa levita en el lecho, la ingravidez es su frescura y su inocente desparpajo.
El poeta no existe, existe la poesía.




*Para el rostro de “Venus de la poesía” posó Raquel Meyer. El  poeta, de oscuro retratado, su marido.

domingo, 30 de marzo de 2014

Casa Museo de Alfonso Ariza

                                                   
Alfonso Ariza trabajando en su Casa Museo




Aunque quisiera
y aún a veces quiero,
yo no podría dejar de venir a esta casa,
la de Alfonso y Antonia en la añoranza.
De dulzura y sombras,
melancolía,
de arcilla y soledades.
La estructura única de forja,
hierro batido en las alas
con remaches y versos,
ocres y cuarzos,
amalgama son
de luto a claridades.
Labro, escucho en el recuerdo
el pertinaz  batir de cobres,
la sonrisa de Alfonso
tras los cristales.
Ensayar raíces, tesituras de piedra.
O unos ojos vivaces en el sosiego de la luz.
Permanece Alfonso entre nosotros,
la ciclópea estatura de niño
vitalmente amando las formas
renacidas en la arcilla,
a pesar de las vitrinas y los focos,
las lluvias, los reflejos.
Trémulos gorriones
anidarán tus lindes
de acuarela, volúmenes en el espacio,
tierras plásticas.
El universo, los sueños
alientan la palabra encendida.

                                                                            (1998)







* Recuerdo el lugar, Bar Marín, junto al Ayuntamiento. Alfonso, desde su habitual silencio por la sordera, en una reunión festiva con otros componentes del Grupo Alfonso Ariza, sacó papel y lápiz. En un minuto surgió este boceto que me dedicó afectuosamente y que guardo con cariño.
Cuando era joven sí me daba cierto parecido. Un aire o algo así. 

jueves, 26 de septiembre de 2013

Mudanza de Antonia Carvallo















El ritmo del pincel aboveda cielos de cobalto y nubes.
Dirime la dulzura  del trazo el candor azul de un cervatillo,
Los tímidos gorriones.
Sobre el vacío Antonia borda de suspiros
Y acantos  su arabesco.
Al fondo Disney entre preciosos albarelos.
Una cruz de juncia ata los días con arena de despedida.
Picotean ternura los sempiternos gorriones que mudaron
Los esmaltes.

                                (2012)



*Antonia Carvallo, pintora y ceramista.Esposa del pintor, escultor y ceramista Alfonso Ariza.   

martes, 12 de febrero de 2013

Paco Serrano, pintor y escritor.



Era Berlín, Londres, París, Siena o Fernán Núñez.

Era Córdoba, entre la posmodernidad,

El punk gestual con pose desabrida

Y el clasicismo asumido en la pintura.

Oscurecía en café su tempo, literario,

De siluetas expresionistas.

Pintaba con un dolor suyo de colores diluidos y sanguinas,

Morados, turbios sexos bajo cielos de color carmín.

Hembras de carne violeta, desnudos con estola.

Marinos de mirada opiácea, el torso henchido

A pasos de burdel.

Seda rasgada, entorchados que mancha

Una rompedora, zaherida paleta ilustrada.

Estigma o verdad, su torva adustez

Fuese impostura, la nebulosa careta

Que protege en rebeldía al sincero,

Vehemente artista, hombre bueno y desvalido.








Paco Serrano (1960-2009)

Hablé con él un par de veces  o tres. Una visita a Córdoba para pedirle junto a Rafael Castellano su colaboración en Ababol. Nos enseñó una libreta con dibujos, pero todo el rato nos hablaba con fervor e intensidad de sus escritores favoritos (admiraba el Ulises, de James Joyce)  y de literatura europea avanzada. Pintura y escritura eran en él  dos pasiones interiorizadas Anteriormente lo había conocido en Fernán Núñez..
Ilustró, con dos bellos dibujos, mi primera publicación,  Joyeles de Arena,  plaquette que  diseñó y editó su tío, el poeta Fernando Serrano en la colección Cuadernos de Ulía..
Una mañana, hace ya unos cuantos años, Paco me llamó para decirme que quería exponer en La Casa Museo de Alfonso Ariza. en La Rambla. Lamentablemente por diversas causas, yo ya me sentía extraño a esta casa museo y le insistí en que hablara con Cultura en el Ayuntamiento. No sé si habló o no, el caso es que no se llegó a realizar esa que hubiera sido magnífica exposición.




jueves, 3 de enero de 2013

Zagal en la huerta





“No llegué a pisar los rebates de una escuela”
"Fui acunado en una hermosa col"
                De "Conversaciones con Alfonso Ariza"


A la sombra rosa de los granados, el niño soñaba rebates de la huerta. Remaches del sueño, astros y cebollas. La sonrisa de los almendros envolvía en papel de acacia. 

La tormenta acumuló piel de limo que Alfonso tatuaba con letras, trazos y sueños. Unas perrillas de latón, unos lápices engrosados con el uso. Y la conciencia del ser. 
Entre coles fue acunado, lucían aves y manzanas. El  niño Ariza blande al sol su espejo roto.

domingo, 4 de noviembre de 2012

Panneau, simbólica tabla de Julio Romero



Julio Romero de Torres, Panneau (1912), Col. Fundación Banco Santander


La una nos mira plateando verdosa falda de luz. La otra, serenada, la mira con entreverada falda granate. Recuerda desde el ayer la ingenua fragilidad de la belleza. El puente de la luz reverbera el tránsito, lentecerá la mirada en esta orilla de despedida.
Veneciana copa en el aire sostiene tres rosas. Las rosas sellan desde el rasgado perfil, el azabache del pelo como otra mantilla, la seda del brazo, las manos... Desde el ovalado semblante, a media luz, jazmines nos miran, seducen con sonrisa vinciana estos labios.
Sucesivos velos, pliegues undosos de hembra judía, mora y cristiana.
Al fondo se miden con flores o frutos encarnados las virtudes concedidas, el peso de la pasión dormida o consumada. En este tempo florecen estanques de inquietud con verde ramo para la vida. Decidirse por uno de los dos símbolos es vano afán. La una se mira en la otra. En el espejo del río muere el tiempo. Permanece Córdoba trascendida.



Bajo esta dualidad de ribera, orilla de los sentidos, Córdoba nos seduce y serenada*.  
                                                                             
                                                                                 (La Rambla, 4 de noviembre 2012)



Resultado de imagen de autorretrato pintando de julio romero de torres
Autorretrato, Julio Romero de Torres



*Los símbolos sólo son símbolos, pero símbolos son. Y la escritura lo es en sí misma. Literatura viva y literatura siempre.  

martes, 31 de julio de 2012

Ariza cíclope




Ariza cíclope fue acunado en una hermosa col. Piedra herida por los metales, astral dulcificada.
Despuntaba el siglo atroz. Tras el trueno, lacrimales de barro, una nana de lluvia sobre la nube dormida en el pecho. Huele a pino y brasas. Entre ramos de albahaca la luna lame astillas de distancia. Tras el trueno, dibujar el limo, surcos, hondura amarilla de  Fuencubierta. Dibujar con saliva y ceniza sobre la arena. No eran tallos de luna los almendros.
El lápiz restaba sobre papel de estraza un vocabulario de imágenes bajo el sopor insano de una vela. La crin del viento amarillo enredada al canto de la lechuza. Dibujar el sol con espirales, la noche morada de las zarzas…
Orillas del mundo un niño blande al sol su espejo roto.



martes, 29 de mayo de 2012

La guitarra

Imagen relacionada
La niña de la saetas. Oleo de Julio Romero















La guitarra tiene seis
finísimos juncos
y un gran  río de sombra,
de amargura rotos.
Las palmas son
-de la voz que huye-
chapoteos blancos.
                 

lunes, 3 de enero de 2011

Mística y carnal (Julio Romero de Torres)


La chiquita piconera by Julio Romero de Torres.jpg
Chiquita piconera de Julio Romero de Torres



 




















Mística y carnal

A Francisco Zueras, otro hombre grande del siglo XX


Son y miran desde el lienzo, sorprendida fijeza o ambigüedad. Voluntades como párpados, pétalos sobre un espejo. Su tristeza es lirismo, hondura, oscuridad y serena. Adivinas yerbabuena, vinos heroicos, de Manila canta el trujamán. Símbolos carnales bajo atardeceres donde el raso y el granate. Roma y Grecia, Oriente. Mística y carnal.
Morena hermosura, azahar reposado. Late fósforo de picón verde bajo el luto a punto de luna y jazmín. El filo de una mirada más nácar esconde que acero los labios.
Julio Romero se desvanece en placas de sombra como una revelación del tiempo que insomne aprisiona.
Esos tules inician la modernidad del siglo XX.
                                                                                    (2003)