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lunes, 13 de agosto de 2018
sábado, 16 de diciembre de 2017
Ruinas (de Medina Azahara). Ricardo Molina.
RUINAS
Poderosa es la fábrica de mármol,
el noble alcázar de almenados muros,
las metálicas puertas, cedro y bronce;
pero más poderoso que el mismo poderío
es el deseo de poder que inflama
con su voraz centella el pecho inerme.
Bella es la íntima cámara labrada
para el amor, la claricorde fuente
que llora y canta en un lugar secreto,
pero más bello aún que la misma belleza
es el amargo anhelo que despierta.
Del alminar, ¿qué queda? Del alcázar,
¿qué queda? Del amor, del poderío,
del deseo, ¿qué queda? Un son de piedra,
un nombre vago y falso, un aire triste.
Del fabuloso cielo las estrellas
cayeron en ceniza, una a una;
en ceniza el amor, el poder, el deseo;
ceniza que dispersa cualquier viento...
POETA ÁRABE
Los hombres que cantaban
el jazmín y la luna
me legaron su pena,
su amor, su ardor, su fuego.
La pasión que consume
los labios como un astro,
la esclavitud a la
hermosura más frágil.
Y esa melancolía
de codiciar eterno
el goce cuya esencia
es durar un instante.
Ricardo Molina
martes, 7 de febrero de 2017
Turista del interior
Respiras sentado
hasta acompasar la espalda a una milenaria columna del patio. Acoplado al fuste, eres un adorno pasajero
del entorno. Aquel que mira desde el fondo,
treinta y cinco años después. Soñador a mediados de los años setenta cuando este país comenzaba a latir. La vida en vísperas ya sabía del dolor y la breve inquietud de no saber aún los pasos de tu destino.
treinta y cinco años después. Soñador a mediados de los años setenta cuando este país comenzaba a latir. La vida en vísperas ya sabía del dolor y la breve inquietud de no saber aún los pasos de tu destino.
Vuelves herido
por el tiempo, los ojos romos por la lentitud del aire. Algo menos azules de
pintar oasis, rellenar con ovas los perfiles de extasiados pavones, équidos al trote, liebres con araka, gacelas fecundas y regios leones. Navegar con
esmaltes ríos del paraíso, dinamizando cúpricas letras en cartelas como neones de cerámica,
incesantes. O reverdecer flores de loto con eremíticas, espinosas hojas de acanto.
Estos naranjos
son los mismos con los que embelesaba la mirada de mi juventud, a pesar de los
treinta años congelados en la retina. El agua de las fuentes es la linfa de tu
memoria.
Patio de Los Naranjos, 2013
martes, 23 de septiembre de 2014
Un viaje a Túnez. (8 ceramistas y alfareros andaluces en el festival de Nabeul. Mayo, 2003).
![]() |
| Ribat de Sousse. Del cuaderno de Túnez Foto JLP |
IMPRESIONES,
REMEMBRANZAS, ANECDOTARIO DE UN VIAJE A TÚNEZ
“Les fleurs de douceur de Tunisie
Sur la nuit, dans la lit, sans motif.”
J.L.Parra
Dicen que un viaje no se completó del todo, si luego no se ha contado.
Puedes
no contarlo, o contarlo a medias. Tal vez emocionalmente, volver cambiado. Pero si se embalan
los prejuicios, una aerolínea les distraerá el destino.
En
el viaje a Túnez, la piel será lienzo. La mirada, espejo de la memoria. Gusto,
olfato y oído, los invitados en una cata exótica y ancestral (et douce comme le sucre brun…)1. Como el té con yerbabuena,
dulzón, pajarera y chicha en el viejo café de la medina en Nabeul.
Túnez,
puerta del cielo, una puerta azul sedante como las de la vieja alfarería donde
creciste a los recuerdos. El Mediterráneo ofrece ese color intenso, cálido y sutileza.
A
lo largo de la costa, como cálidos souvenirs, diminutas azoteas de cúpulas
blancas.
En
Sidi Bousaid, los jazmines enramillados se venden como helados de cuajo
estelar, como pétalos de luna. Los venden hombres barbados, sin pudor.
Sidi Bousaid, pasean acuarelistas de azules
dedos estampas como postales.
Sidi
Bousaid , el turrón de avellanas, blando como chicle y regado con agua de
azahar.
Si, al desandar las espinadas callejuelas de esta reliquia andalusí, extasiado
tropiezas; el mar te acunará sereno y ronroneante.
El
azul del mar penetra tanto que se diría un Mediterráneo encalado y añil por los
vanos del aire, por las puertas de Sidi Bousaid. Por
los ojos glaucos de Elisa asomando las ruinas de Cartago.
Desde
las vitrinas del museo de Nabeul, las esfinges de Tanit, terracotas exhumadas
en Neápolis, calaban hondo sus ojos de barro de natural tamaño. Parecían
descifrarnos, altivas, desde sus casi tres mil años de existencia ritual. El
ojo pintado en la boca, con pico vertedor, de una vasija púnica, nos remite al
ave fénix, que los jarros en verde manganeso califal repetían desde Al- Ándalus.
Mediterráneo abruma de olas, cálidos perfiles intactos, diseños son éstos
milenarios, recurrentes mensajes de ida y vuelta.
En
un adarve del Ribat de Sousse, recorriéndolo de común distraído, he
sorprendido un instante a los amantes tunecinos, encaramados al amor, indolentes
bajo alta y suave brisa de clandestina intimidad.
Modelaban
sin saberlo la escultura viva del abrazo, besos y ternura, en almenado recodo
del cenobio defensivo. Tierna escena en las almenas del restaurado fortín
militar, hoy espacio neutral de los turistas.
La
canción de Teresa era un traje rojo en el escenario del último café abierto del
hotel Keops. Casablanca no es Nabeul, salvo por el lumpen que bebe, canta y
baila a medianoche, cuando a Tito le gusta escuchar en directo el flamenco
arábigo del país. Juan Tito, nuestro patriarca en Túnez, sabio y derviche de
alba melena, enumeraba los chalecos adquiridos a lo largo de la medina. Paqui,
su esposa, lo cuidaba a los postres con retranca, paciencia y esmero.
Ramón
pidió al joven intérprete (practicante de día, músico y cantor de noche) algún
tema de OUM KALSOM, como aquel no se enteraba al pronunciarlo, llegué a
escribírselo medianamente. Y el organista se
iluminó con prestancia. Todo el café-bar se apagó extasiado con los
primeros cantos, los tunecinos elevaron sonrisas como pétalos. Los españoles,
emocionados por el cantar meloso, no
sabíamos mirarnos. La Callas de Oriente nos dolía un segundo, para acariciarnos
después y atarnos al corazón un pañuelo carmesí. Los gintonic, semiclandestinos
sobre el mantel verdoso, serían confidentes del dolce arrebato. Una
canción árabe en diez minutos puede resumir toda una vida de sensaciones y
pensamientos.
Josela,
capitana del grupo, nos defendía, traducía y jaleaba, toda espontaneidad (su agudeza
verbal es exquisita), bonhomía y corazón.
Bernardo,
puro estoicismo y serenidad, nos adentraba diplomático en las costumbres y
prácticas del país. Antonio, el más alegre y popular del grupo, era requerido
diariamente, al llegar la noche del hotel, para cantar canciones españolas.
Lola compraba con tino y elegancia. Hizo acopio de una pequeña colección de
cerámica beréber. Una noche descifraba el eterno misterio egipciaco de las
pirámides. Rafael, al principio distante, pronto se integró al té con piñones y
la chicha. Mª Dolores, acompañó y presidió con talante, talento y cordialidad
este grupo de alfareros y ceramistas en misión comercial a Túnez. Aparte de los
contactos comerciales realizados, y la enorme y desmedida acogida que nos ofrecieron, ya es proverbial el alborozo
con que compraban los alfareros y ceramistas andaluces en el pequeño país de
Cartago. Tito y Paqui se trajeron en una bolsa de plástico, en el avión, un
caballo beréber de barro tierno, modelado por una mujer misteriosa, joven
morena de ojos atizonados y tímida mirada, que dilapidaba, con manos de cristal
y jenna, imaginación y destreza.
![]() |
| En las ruinas de Cartago. |
1.Hamad Belhadj. Roses et rosages”.
Rev. Con Buenas Manos Nº 2.(2003) FADA (Federación de Artesanos de Andalucía)
miércoles, 26 de septiembre de 2012
Bestiario Andalusí
![]() |
| Ataifor del Caballo con ave. JLP |
...El Salón Rico o Dar al-Mulk (Casa Real), levantado por el arqueólogo Félix Hernández sobre los cimientos y multitud de restos decorativos del original, fue actuación polémica en su momento. Reconocido acierto ya en esta fase final de recomposición decorativa con paneles restaurados. Reconstruir Al-Zahra de nuevo es imposible, tarea monumental de decenios o centurias más bien y aún así inútil empresa por muchas razones. Actualmente las intervenciones van por conservar y consolidar lo ya excavado, el entorno palaciego de las terrazas superiores hasta la muralla ajardinada, apenas un diez por ciento de la ciudad. Esta parte excavada ocupa 112 hectáreas conformando un rectángulo de 1500 metros de largo por 745 de ancho. También está el problema de la piedra arenisca que a los pocos años de descubierta se deshace como una metáfora borgiana de la que esta ciudad es dorado reflejo.
El Salón
Rico: Cerámicas orientales y cordobesas. Otras artes decorativas y elementos de
la cultura material andalusí
El Salón Rico es un cofre abierto de vidrio
y seda, una arqueta tallada con
mampostería de paneles y jambas, un tiraz interior cuajado de tallos,
flores, racimos y nervaduras. Acoge en
vitrinas los elementos de la cultura material
omeya que proceden de museos como el de Damasco, Ammán en Jordania,
Florencia, Louvre y los diversos españoles. A la derecha se ofrecen las
piezas de los reyes omeyas foráneos,
precedentes y contemporáneas realizaciones orientales y del Norte de África.
Destacan las cerámicas mediterráneas. Cuando
me encontré frente al cántaro estampillado de Raqqa (Siria) Siglo IX-X, no pude
dejar de recordar instintivamente las antiguas piezas alfareras de lujo
rambleñas “con patilla”. Y los cántaros estampillados o los decorados con
ruedecilla. Cintas con corazones, directamente influjos persas, florecillas y
hojas, triángulos invertidos, componen la profusa decoración del hermoso
cántaro de alta asa y boca tubular. Una jarra con doble asa y pintada, de barro
poroso recuerda por su forma a las
jarras zahareñas y por su función de refrescar el agua a las alcarrazas, aunque
las asas son macizas y pesadas. Procede de Jordania, siglos VIII - IX. También
recabamos en un plato pintado con líneas o manchas verdes radiales a partir de un botón central, quizás
estos trazos influenciados de las manufacturas chinas de la época T´Ang,
extendidas con profusión por el comercio
mediterráneo. Llegaban desde China hasta África pasando `por el Golfo de
Arabia. A menudo la técnica usada consistía en decorar el color en bandas sobre un vidriado.
Y su origen es, de la pieza en cuestión , Mesopotamia, siglo IX.
*Extraído del artículo editado en Bestiario Andalusí "Al- Zahra, la novia enjoyada y el esplendor de los Omeyas cordobeses"
sábado, 13 de noviembre de 2010
De El viaje a Madinat Al Zahra, por el anciano médico Yusuf ibn Nasif al- Bayyani (II)
"Recuerdo esta escena con la claridad de los ojos de la amada, que viven dentro de mis ojos y miran a través de mí"
"Mi corazón late bajo un anafe de soledad y cenizas.
El tiempo apremia, al Zahra, mi destino, se encuentra muy cerca, a menos de media jornada. Dejo atrás Bab Isbiliya (Puerta de Sevilla), refrescándome en la Fuente de la Celosía, junto a los muros de los jardines del Alcázar. Vadeo el arroyo que baja de la Arruzafa para unir su cauce al río.
Los arrabales dejan paso a las almunias. A mi derecha, el gran acueducto que An Nasir construyó para traer agua abundante de la sierra a la medina. A mi izquierda, el Kebir. Los bañistas con sus escaramuzas alborotan a los escasos pescadores que a estas horas restan peces por dinares.
Más allá varias acémilas cargan arenas finas para los alfares. De nuevo otro vado, éste sobre el puente de Cantarranas que tiene el ancho máximo de la calzada. Allí se imponen los muros de Dar al Naura (la Casa de la Noria), palacio de recreo de Nuestro Señor Abd al Rahmán.
Circundado el regio recinto por los cauces de dos arroyos, cubierto el flanco y las espaldas por las blancas y sumisas riberas del gran río.
Es remate del acueducto y surtidor de la alberca, un hermoso león de labra recamado con oro, yatimas de pavor fulgen desde sus ojos de hielo.
A continuación el tercer arroyo, rimado de cañas empenachadas. Éstas parecen en sombra los ejércitos del agua.
Ante mí las espléndidas nuevas casas bajas de la ciudad palatina. He dejado atrás en este paseo que ennoblece la tarde, los álamos y el boscaje fecundo de la ribera. Tilos, almezos y nogales madurando sombras del estío.
Ahora se rinden a mis pasos las encinas vulnerables. Los madroños de embriagadores rubíes. Morales de seda y crisálidas. El oloroso mirto de oscurecidas perlas y el acanto dormido sobre la albura del vivo tiraz..."*
* Fragmento de relato compuesto para ser leído en el Salón Rico de Medina Azahara con motivo de la Ofrenda Poética a Medina Azahara, a la que fui invitado hace unos años por la citada peña cordobesa.
El tiempo apremia, al Zahra, mi destino, se encuentra muy cerca, a menos de media jornada. Dejo atrás Bab Isbiliya (Puerta de Sevilla), refrescándome en la Fuente de la Celosía, junto a los muros de los jardines del Alcázar. Vadeo el arroyo que baja de la Arruzafa para unir su cauce al río.
Los arrabales dejan paso a las almunias. A mi derecha, el gran acueducto que An Nasir construyó para traer agua abundante de la sierra a la medina. A mi izquierda, el Kebir. Los bañistas con sus escaramuzas alborotan a los escasos pescadores que a estas horas restan peces por dinares.
Más allá varias acémilas cargan arenas finas para los alfares. De nuevo otro vado, éste sobre el puente de Cantarranas que tiene el ancho máximo de la calzada. Allí se imponen los muros de Dar al Naura (la Casa de la Noria), palacio de recreo de Nuestro Señor Abd al Rahmán.
Circundado el regio recinto por los cauces de dos arroyos, cubierto el flanco y las espaldas por las blancas y sumisas riberas del gran río.
Es remate del acueducto y surtidor de la alberca, un hermoso león de labra recamado con oro, yatimas de pavor fulgen desde sus ojos de hielo.
A continuación el tercer arroyo, rimado de cañas empenachadas. Éstas parecen en sombra los ejércitos del agua.
Ante mí las espléndidas nuevas casas bajas de la ciudad palatina. He dejado atrás en este paseo que ennoblece la tarde, los álamos y el boscaje fecundo de la ribera. Tilos, almezos y nogales madurando sombras del estío.
Ahora se rinden a mis pasos las encinas vulnerables. Los madroños de embriagadores rubíes. Morales de seda y crisálidas. El oloroso mirto de oscurecidas perlas y el acanto dormido sobre la albura del vivo tiraz..."*
* Fragmento de relato compuesto para ser leído en el Salón Rico de Medina Azahara con motivo de la Ofrenda Poética a Medina Azahara, a la que fui invitado hace unos años por la citada peña cordobesa.
viernes, 19 de marzo de 2010
De "El viaje a Madinat Al-Zahra" (I)
"...Apenas me entretengo en recoger algunas hierbas para mis medicinas y remedios. En el costado, entre paredes de cuero, dormitan los instrumentos de cirugía, labrados minuciosamente según mis instrucciones, y una pequeña farmacia de urgencia bajo las telas de lino oloroso.
Un rico tapiz engalana los montes y valles ¿Será regalo del Nayruz en el equinoccio de la primavera? Sonríen las margaritas, encarnan salteadas amapolas la sangre de la aurora, duermen serenos y profundos los olivos.
Los álamos cimbran arroyos y riachuelos de lentísima plata. Cobrizas encinas abandonaron entre rubores guantes de cardenilla. El grano reposa seco en antiguos vientres de arena. Entretanto, la chicharra encera con linaza y estopa su áspero laúd de crótalos.
El sol, la luz de mayo en mis huesos es como el rojo vino de los fundaq, tenue y delicioso al principio, tanto abochorna el despertar.
Los libros (Tratados de ciencia de ecuánimes sabios y compilaciones de poetas excelsos del Iraq y de Al-Ándalus, adquiridos en mis numerosos viajes por Oriente), los he enviado a mi colega y amigo, Hasday, renombrado médico y físico. Originario de Jaén pero qurtubí de corazón, Hasday es un gran personaje en la corte, médico personal y consejero de Abd-al Rhaman An Nasir (El peso del saber es aún más ligero que el peso del olvido).
Tras un recodo emerge junto al albo pozo la noria, la as-saniya, que bate melancolías de enamorados derramando lágrimas de acíbar. Los pájaros, arropados entre ciprés y parra, picotean al descuido los cangilones de barro rojizo, tiestos nutricios del palomar.
Saludo al campesino, éste me ofreció llenar la cantimplora y un puñado de higos con nueces y pasas. Corté una rama de almendro recuperando el camino..."
*Extracto de "El viaje a Madinat Al-Zahra", relato compuesto para la ocasión, y leído personalmente en el magnífico Salón Rico de Madinat al Zahra, con motivo de la tradicional en Córdoba Ofrenda Poética a Medina Azahara, a la que fui invitado a participar por la Peña Azahara de Córdoba.
miércoles, 6 de enero de 2010
Bestiario Andalusí. (Artículos y notas sobre cerámica califal y andalusí)/ de José Luis Parra Jurado
"Bestiario Andalusí"* indaga y recrea una selección de animales pintados y esmaltados por los artesanos califales y andalusíes que sorprenden estéticamente desde su modernidad y abstracción la sensibilidad actual: caballos, pavones, gacelas, grifos...
Diseños que, desde Alfar Wallada, inspiran la mano del polifacético autor José Luis Parra Jurado: dibujante, ceramista, articulista, narrador y poeta.
Caben en este "Bestiario" de elegante hechura artesanal: explicaciones técnicas y simbólicas de la cerámica del siglo X y XI. Una selección de piezas figurativas reproducidas desde Wallada con 32 fotografías en blanco y negro. Apuntes y notas. También una reedición de dos artículos esclarecedores del autor sobre la cerámica califal, en especial una remembranza de la Magna Exposición "El esplendor de los Omeyas cordobeses" (Medina Azahara, 2001), a modo de lírico catálogo detallando las numerosas piezas únicas reunidas para tal evento.
Cerámica, historia, simbolismo y poesía fundidos de forma sugerente y amena en esta publicación singular.
*Edición realizada en conmemoración de los 25 años de Cerámica Califal Wallada (1984-2009)
Edición del autor. Fotos blanco y negro. 32 págs.
Información y pedidos:
Cerámica Califal Wallada, C/Cruz Verde, 2. La Rambla (Córdoba)14540 T. 957684266
Más información en ceramicacalifalwallada@blogspot.com
jueves, 31 de diciembre de 2009
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