martes, 6 de marzo de 2018
Un no sé qué
Cercano el supremo batir, helada tu piel
por un fue de labios sobre el tiempo.
Un pisar sin pasos,
no sé qué de palabras, caricias o gemidos.
Como la mar a medianoche verdes
tus ojos de uva, el ronzar de tu cuello,
las mejillas, el rondó de tus pezones.
Y de este arrope de los muebles
la zarza azul, los espigados verbos
del rosal.
De este instante enaltecido,
qué quedará, amor, nuestro, qué quedará?
Un no sé qué palabras, abrazos y gemidos.
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